Nazarena Romero espera su oportunidad titular

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Nazarena Romero espera su oportunidad titular

A veces por más que se quiera, no se puede. La situación actual que atraviesa el mundo con el coronavirus llevó a que los eventos deportivos sean cancelados. Hasta mediados de semana, estaba en pie la pelea entre las argentinas Nazarena Romero (10-0-0, 4 KO) y Julieta Cardozo (12-5-0, 1 KO) en disputa por el título interino de la Asociación Mundial de Boxeo  de la división súper gallo. Este y otros combates estaban programados para ser realizados en las instalaciones de la Federación Argentina de Box el viernes 20 de marzo, pero  ha sido imperioso tomar la responsabilidad de suspender  debido al inicio de la cuarentena obligatoria que comienza en la fecha hasta el 31 de marzo en todo el territorio argentino.

Romero, mejor conocida como “La Capricho” se halla décimo segunda en el ranking mundial de la categoría que lidera su compatriota Marcela Acuña  y que dentro del podio, en el tercer lugar, está la recientemente coronada campeona mundial de la AMB, la venezolana Mayerlin Rivas.

En 2019 Carpricho se colgó, primero la faja sudamericana en abril frente a Marianela Ramírez y en diciembre defendió y sumó el cetro nacional al derrotar de modo contundente en diez rounds a Laura Griffa. Romero aguarda por el sueño dorado de ser campeona del mundo en este nuevo año, aunque sin dudas, ella ya se ha coronado al salir ilesa de las dificultades que le ha tocado enfrentar y volver a empezar una nueva vida a la que se aferró con el alma…

Nazarena comenzó en el boxeo por casualidad: fue como un ángel que  apareció para ofrecerle la oportunidad de una nueva vida junto a Julieta y Maia, sus hijas. Nació en la provincia de Catamarca en el seno de una familia de mucha pobreza y violencia. Parece mentira que una mujer tan joven como ella, en sus 25 abriles, con una sonrisa que ilumina, lleve sobre los hombros una historia que la tuvo hasta el borde de la muerte. Un padre alcohólico que de juerga con los amigos parecía olvidarse de quienes eran las mujeres que habitaban bajo el mismo techo y daba pase libre a los oportunistas bebedores para entre todos, sobrepasarse con Nazarena y con la hermana.

Escapaba del colegio, de la casa, de todos lados, mientras su mamá salía a buscarla por todos lados. La señal de huida de lo que vivía en el hogar la llevó a estar en la calle y conocer la oscuridad que se presenta para quienes desesperadamente buscan una salida. Eso llevó a que comenzara a drogarse a los 9 años, vivir en pareja a  los 12 y a los 15 sea mamá por primera vez. Con el plan de poder encontrar su propio vivir en el mundo, abandonó la tierra que la vio nacer y se estableció en la provincia vecina de Córdoba donde comenzó a trabajar de lo que podía.

En un taller mecánico consiguió empleo y vivienda gratis, pero continuaba perdida. Dormía con la hija en las plazas, estaciones de ómnibus, en cualquier lado. Ahí reaparece la pareja con promesas de cambio que la convencieron para dar el sí y volver con él para recibir a la segunda niña, Maia hoy de seis años. Pero lo cierto es que el pibe nunca cambió y la seguía tratando como basura hasta el punto de casi matarla con un palo. Esa fue la última vez que le puso una mano encima gracias a todo el apoyo de las personas que conoció a través del boxeo, al que se refiere “boxear es mucho más que pelear como pensaba antes. Es disciplina, es la vida entera”.

Conoció el deporte un día que fue de compras a una ferretería atendida por el dueño, un fanático del boxeo y organizador de veladas. Nazarena vio las fotos que decoraban las paredes y le dijo como por impulso que quería ser boxeadora y así fue como empezó su camino. El apodo que lleva lo adquirió por la terquedad que la caracteriza. Se empecinó en entrenar doble turno y así lo hizo. La Capricho encontró un sueño de vida al que dedicarle todo, encontró algo por lo que valiera la pena vivir. Un ejemplo de superación y de la función social que cumple nuestro noble arte de los puños.

¿Cómo está formado tu equipo técnico actualmente?

Entreno con Darío Martínez, Tato  Córdoba y Pato (Virgilio)  Araoz.

¿Cómo te defines como boxeadora?

Fuerte físicamente.

¿Cómo cambió tu vida con el boxeo?

El boxeo cambió mi vida a un 100% Todo, todo cambió.

¿Cómo recuerdas toda tu infancia?

La verdad que he tenido una infancia muy dura, pero también hubo algunas cosas buenas. Hace poco me puse a recordar las travesuras que hacíamos con mis hermanos (en total son cuatro). A veces siempre nos acordamos más de las cosas malas, pero también hay cosas buenas. Milllones de juegos teníamos con mis hermanos, estábamos todo el tiempo en la calle jugando.

¿Qué soñabas de chica?

Me acuerdo que yo decía que iba a ser juez porque me decían abogada del diablo, pero lo decía no sé si lo soñaba. La verdad que no sé qué quería ser de chica.

¿Habías estado vinculada al deporte?

No, nunca. Solo en el colegio. El boxeo llegó a mi vida cuando menos lo esperaba.

¿Cuál es el mensaje que te gustaría trasmitir?

Hacerle saber a todos que se puede, que todo lo que soñamos se puede lograr, que no es fácil pero tampoco imposible y que somos capaces de todo, de ser lo que nadie cree que podemos ser. Yo estoy segura de que nadie creía que pudiera llegar hasta donde llegué.

¿Cuántas peleas tienes de amateur? ¿Cómo recuerdas la primera pelea?

Hice 27 peleas como amateur. La primera estuvo  mortal – recuerda con entusiasmo –  debuté con una grandota, Karen que tiraba piña como loco, parecía un ventilador. Fue hermoso.

¿Qué fue lo que más te gustó de ponerte unos guantes de boxeo por primera vez?

Ya solamente pisar el gimnasio por primera vez fue lo que más me gustó.

¿Cómo viviste el hecho de pegarle a otra persona sobre un ring?

Me encantó. Casi me muero también: me tuvieron que sacar el cabezal en el primer round y salí afuera a tomar aire porque como me drogaba mucho, fumaba, todo, no tenía aire. Pero se sintió lindo.

¿Cuáles son tus ideales y valores de vida?

El respeto, la disciplina, la constancia y el amor sobre todo.

¿Cómo llevas adelante la maternidad, el boxeo y el día a día?

Mis hijas ya están acostumbradas a mi vida. Ahora que van creciendo se pone un poquito más difícil, pero trato de inculcarles y mostrarles todo el sacrificio que hago para que ellas estén bien y no les falte nada. Gracias a Dios, desde hace un tiempo he logrado dedicarme solamente al boxeo y con ayuda de los sponsor.

¿Cómo ha sido el tema del estudio en tu vida?

Hice hasta sexto grado y hace millones de años que no toco un cuaderno, un lápiz, nada. Este año me gustaría empezar a estudiar, terminar el secundario y quizá hacer una carrera porque realmente es complicado sentarme a hacer la tarea con mis hijas, ya que no me acuerdo nada de nada. Siempre cuento una anécdota de cuando Julieta empezó primer grado: le hice unas sumas, unas restas y cuando fui a retirarla me agarró la señorita para decirme que Julieta había hecho toda la tarea al revés y era yo la que le había hecho todo. Así que espero revertir esa situación.


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