El británico Sam Gilley se consagró nuevo campeón WBA Internacional de peso mediano al despachar por la vía rápida al invicto escocés Aston Brown. El desenlace llegó en el quinto asalto, dejando claro que Gilley ha encontrado su lugar definitivo en las 160 libras.
Desde el campanazo inicial, la pelea se presentó como un ajedrez táctico. Aston Brown, quien llegaba con una reputación sólida tras una destacada carrera amateur, intentó utilizar su jab para mantener a raya al agresivo Gilley. Sin embargo, el “Magic” Gilley comenzó a descifrar la guardia del escocés a partir del tercer episodio, castigando sistemáticamente las zonas blandas y restándole movilidad a un Brown que poco a poco se veía superado por la intensidad local.
El clímax del encuentro se produjo en el quinto round. Tras acorralar a Brown en una de las esquinas neutrales, Gilley conectó una combinación letal de gancho al cuerpo seguido de un derechazo seco al mentón. El impacto fue definitivo: Brown visitó la lona y, aunque intentó valientemente reincorporarse, sus piernas no respondieron al conteo del referí, quien decretó el nocaut técnico ante el júbilo de la afición londinense.
Con este triunfo, Sam Gilley no solo añade una faja de prestigio internacional a su vitrina, sino que se posiciona de manera inmejorable en las clasificaciones de la Asociación Mundial de Boxeo. La victoria representa un golpe de autoridad para el británico, quien tras un 2025 de altibajos, inicia este ciclo con la mira puesta en las eliminatorias mundiales de la división mediana.
Por su parte, Aston Brown sufre su primer revés en el campo rentado, una derrota amarga que lo obliga a reagruparse tras haber fallado en su primera gran oportunidad por un título regional de la WBA.








