En una electrizante batalla entre compatriotas que mantuvo en vilo a los aficionados, en el Kokugikan de Tokyo, durante los doce asaltos, Riku Masuda conquistó el título mundial absoluto de peso gallo de la Asociación Mundial de Boxeo (WBA) al derrotar por decisión dividida al exmonarca mundial Daigo Higa, en un choque épico donde la velocidad y la efectividad terminaron por marcar la diferencia.
La paridad y el constante intercambio de dominio en el cuadrilátero quedaron reflejados cuando los oficiales entregaron sus tarjetas al finalizar los 36 minutos de combate. Dos de los jueces vieron ganar de manera holgada a Masuda con puntuaciones de 117-111 y 117-111, mientras que el tercer juez favoreció a Higa con una tarjeta de 115-113, decretando el triunfo definitivo para la esquina del espigado peleador de guardia zurda.
Masuda intentó imponer su mayor alcance y la peligrosidad de su mano izquierda desde la media distancia, utilizando un jab largo para frenar las acometidas de su rival. Sin embargo, Higa hizo honor a su estirpe de guerrero y presionó sin tregua en todo momento, logrando acortar los espacios para castigar con durísimos ganchos al cuerpo y volados a la cabeza que pusieron a prueba la condición física del joven aspirante.
Conforme avanzaron los rounds, la frescura y la precisión en los contragolpes de Masuda comenzaron a inclinar la balanza a su favor. A pesar del constante desgaste que proponía el veterano de Okinawa en el terreno corto, el zurdo de 28 años mantuvo la serenidad, caminó el ring con fluidez y conectó las combinaciones más claras sobre el rostro de un Higa que jamás dejó de ir hacia adelante.
Con esta resonante victoria en la capital japonesa, Riku Masuda se ciñe el prestigioso cinturón negro y oro de las 118 libras de la WBA, logrando el triunfo más importante de su carrera profesional y consolidándose como una realidad del boxeo asiático en este 2026.








