El cuadrilátero de Riad, Arabia Saudita, fue el escenario de una auténtica prueba de fuego en la élite de las 168 libras. En un compromiso exigente a lo largo de doce intensos asaltos, el monarca mexicano Jaime Munguía defendió con éxito su campeonato mundial supermediano de la Asociación Mundial de Boxeo tras imponerse por decisión unánime ante el combativo retador ruso Nikita Zon.
La regularidad en el tren de pelea, la efectividad en el golpeo al cuerpo y el constante volumen ofensivo del púgil tijuanense fueron los factores determinantes para convencer a los tres jueces en ringside, quienes entregaron cartulinas oficiales de 117-111, 117-111 y 116-112 a favor del campeón defensor.
Desde el primer asalto, Munguía dejó claras sus intenciones de adueñarse del centro del ring, achicando los espacios con pasos firmes y buscando quebrar la guardia del oponente mediante combinaciones de cuatro y cinco impactos. Sin embargo, Nikita Zon demostró por qué llegaba con etiqueta de peligroso e invicto: plantó cara con una defensa cerrada, asimiló el castigo y aprovechó su alcance para replicar con rectos punzantes que exigieron al máximo la guardia del tijuanense.
A medida que el pleito avanzó hacia los asaltos de campeonato, el campeón mexicano impuso su jerarquía y mayor kilometraje en citas ecuménicas. Munguía intensificó el castigo a la zona hepática con su clásico gancho zurdo en corto, mermando paulatinamente el dinamismo de Zon y asegurando los episodios decisivos gracias a una superioridad nítida en el intercambio cuerpo a cuerpo.
Con esta sólida y trabajada victoria en territorio saudí bajo los reflectores de la Riyahd Season, Jaime Munguía conserva la prestigiosa faja negra y oro de las 168 libras de la WBA, reafirmando su condición de gran referente de la división.








