En una exhibición de boxeo de élite que mantuvo en vilo a 55,000 espectadores en el Tokyo Dome, el campeón indiscutido Naoya Inoue retuvo su Súper Campeonato mundial de la World Boxing Association (WBA) en el peso súper gallo y y todos los cinturones que ostenta, al vencer por decisión unánime al hasta entonces invicto Junto Nakatani.
Desde el primer asalto, quedó claro que Inoue (33-0, 27 KOs) enfrentaba un reto físico sin precedentes. La estatura y el alcance de Nakatani (32-1, 24 KOs) complicaron las entradas explosivas del campeón durante la primera mitad del combate. Nakatani, utilizando una guardia zurda quirúrgica y un jab punzante, logró mantener a raya a Inoue e incluso conectó potentes ganchos de derecha que hicieron retroceder al rey de las 122 libras en el cuarto y quinto episodio.
Sin embargo, la jerarquía del mejor libra por libra del mundo emergió en los asaltos de campeonato. Inoue ajustó su distancia, comenzó a trabajar de manera sistemática al cuerpo de Nakatani y encontró los ángulos necesarios para vulnerar la defensa del espigado retador. El décimo asalto fue decisivo, con Inoue conectando una combinación de uno-dos que sacudió a Nakatani, quien demostró una resistencia asombrosa para mantenerse en pie.
Tras doce asaltos de una intensidad pocas veces vista en el pugilismo moderno, los jueces entregaron tarjetas de 115-113, 116-112 y 116-112, todas a favor del “Monstruo”. Aunque Nakatani vendió cara su derrota y por momentos pareció estar cerca de la hazaña, la precisión y la potencia de cierre de Inoue fueron los factores determinantes para los oficiales.
Con este triunfo, Inoue reafirma su dominio absoluto sobre la división supergallo y limpia cualquier duda sobre su capacidad para vencer a rivales con ventajas físicas considerables. Para el mundo del boxeo, esta victoria en el histórico Tokyo Dome no solo asegura sus cuatro cinturones, sino que cimenta su legado como uno de los más grandes de todos los tiempos en la historia del deporte asiático.








