Una lección de autoridad y contundencia rubricó la púgil española Jennifer Miranda bajo las luces del emblemático Teatro Las Vegas de Madrid. Frente a una rival de probada resistencia como la venezolana Militza Salazar, la boxeadora andaluza radicada en la capital disipó cualquier asomo de duda con una actuación fulminante que se resolvió por la vía del nocaut en apenas tres asaltos, adjudicándose el campeonato WBA Gold International femenino del peso superpluma.
El libreto de Miranda no permitió concesiones desde la campana inicial. Dueña del centro del encordado gracias a un jab largo, la española desarmó de inmediato la guardia de Salazar, cerrándole los costados de la lona para impedir que la retadora sudamericana encontrara ritmo o pudiera soltar sus combinaciones en la corta distancia. Ya en el segundo episodio, los golpes curvos al hígado y los rectos diestros de Miranda comenzaron a mellar de forma evidente la resistencia física de su adversaria.
El desenlace maduró con rapidez en el tercer capítulo. Tras acorralar a Salazar contra las sogas mediante un intenso tren de combate, Miranda descargó una ráfaga combinada al rostro y a la zona media que quebró definitivamente la guardia de la venezolana, un gancho de izquierda a la zona hepática fue el golpe final que dobló a la venezolana y le dio el triunfo a Miranda por la vía rápida.








