Una noche que quedará grabada en letras doradas en la historia del deporte irlandés y del boxeo universal. En un pletórico e imponente estadio Croke Park ante más de 80.000 gargantas entregadas a su heroína, Katie Taylor ofreció un auténtico recital de boxeo, carácter y jerarquía para superar por amplia decisión unánime a la valiente retadora francesa Flora Pili, reteniendo con total autoridad el supercampeonato mundial de peso superligero de la Asociación Mundial de Boxeo (WBA).
La superioridad de la monarca de Bray quedó registrada sin atisbo de duda en las libretas oficiales de los jueces, quienes premiaron su maestría y volumen de golpeo con tarjetas abrumadoras de 100-90, 98-92 y 100-90, para certificar una victoria inobjetable tras diez asaltos de altísima intensidad.
Desde que Taylor pisó la pasarela rumbo al cuadrilátero, la atmósfera en Croke Park fue ensordecedora. La comunión entre la peleadora y el público dublinés encendió una velada mágica. Sobre el tapiz, Taylor dictó cátedra: manejó la distancia con un jab eléctrico, impuso una cadencia asfixiante de combinaciones de tres y cuatro golpes al cuerpo y al rostro, y empleó su clásico paso lateral para neutralizar cualquier intento de ofensiva de Pili.
La retadora gala mostró un corazón inmenso y una gran disciplina táctica para mantenerse de pie y responder al fuego cruzado durante toda la ruta, pero la velocidad de manos, la lectura milimétrica de los espacios y la experiencia de la campeona mundial resultaron una muralla infranqueable. En el tramo final, empujada por el clamor ensordecedor de las tribunas, Taylor cerró con una marcha arrolladora intercambiando golpes con autoridad para desatar el delirio colectivo.
Con esta brillante consagración en su tierra natal, Katie Taylor reafirma su estatus como una de las atletas más influyentes y dominantes en la historia del boxeo, consolidando su reinado indiscutible en las 140 libras de la WBA y dejando una huella imborrable en el corazón de toda Irlanda.








