En la disputa del cinturón gold de peso mínimo ligero de la Asociación Mundial de Boxeo (WBA), la neozelandesa Emma Nesbitt logró una trabajada y valiosa victoria por decisión dividida sobre la aguerrida peleadora japonesa Madoka Wada, que le permitió quedarse con la corona.
La paridad de las acciones y el choque de estilos mantuvieron al público al borde de sus asientos durante los diez asaltos, lo que se tradujo en un veredicto de tarjetas dividido por parte del cuerpo de jueces. Dos de los oficiales favorecieron la precisión de Nesbitt con puntuaciones de 96-93 y 95-94, mientras que el tercer juez vio ganadora a Wada con un apretado 96-93, inclinando la balanza de forma definitiva hacia la esquina oceánica.
Desde el primer campanazo, la contienda se desarrolló bajo una dinámica de alta intensidad. Wada salió fiel a la escuela japonesa, imponiendo una presión asfixiante y buscando continuamente acortar la distancia para dañar con ganchos al cuerpo. Sin embargo, Nesbitt respondió con una notable serenidad táctica, recurriendo a su largo jab de izquierda y a un inteligente juego de piernas para boxear en retroceso y conectar precisos ganchos de derecha a la cara cada vez que la asiática intentaba entrar a su guardia.
A pesar de que Wada logró conectar combinaciones de poder que mermaron la movilidad de la neozelandesa en el tramo medio del combate, la fortaleza mental y el volumen de golpes en contragolpe de Nesbitt durante los asaltos de campeonato terminaron por marcar la pequeña gran diferencia en las tarjetas.








