La neozelandesa Emma Nesbitt reafirmó su supremacía en el Pacífico tras ganar el título mundial femenino de la WBA Oceanía en la categoría minimosca. Ante un ruidoso ABA Stadium de Auckland que se entregó por completo a su figura, Nesbitt se impuso a la tailandesa Banthita Pumkrathok por nocaut técnico en el sexto asalto, propinando a la visitante la primera derrota de su historial profesional.
Desde el primer asalto, Nesbitt impuso un ritmo frenético que dejó pocas opciones a la estrategia de Pumkrathok. La campeona local, utilizó su agresividad característica y una precisión quirúrgica para castigar el rostro de una rival que, a pesar de su invicto previo, se vio superada por la potencia de la peleadora kiwi. La transición de Nesbitt del kickboxing al boxeo rentado volvió a quedar de manifiesto en sus desplazamientos y en la fluidez de sus combinaciones.
El desenlace se produjo promediando el sexto capítulo. Tras una serie de impactos claros que pusieron a la tailandesa en una situación defensiva crítica y sin respuesta efectiva, el referí decidió intervenir para detener las acciones y certificar el nocaut técnico. Con este triunfo, Nesbitt eleva su registro a 11 victorias y una sola derrota, consolidando su posición en los rankings mundiales y apuntando a una oportunidad por el cinturón absoluto antes de que finalice el año.
La victoria de “Little Miss” Nesbitt no solo mantiene la faja en casa, sino que envía un mensaje contundente al resto de las contendientes de las 108 libras. Por su parte, Pumkrathok abandona Nueva Zelanda con la lección aprendida frente a una de las realidades más sólidas del boxeo oceánico actual.








