En una noche que reafirmó su dominio absoluto sobre el boxeo femenino, la estadounidense Claressa Shields defendió con éxito su campeonato indiscutido de peso pesado al derrotar por decisión unánime a su eterna rival, Franchon Crews-Dezurn. El combate, celebrado este domingo 22 de febrero en el Little Caesars Arena de Detroit, fue una repetición de la superioridad técnica que Shields ha mostrado desde sus inicios profesionales.
El enfrentamiento, que marcaba el reencuentro de ambas pugilistas diez años después de haber compartido su debut profesional, se decantó desde el primer asalto a favor de la local. Shields hizo gala de una velocidad de manos superior y una precisión quirúrgica que neutralizó cualquier intento de ofensiva por parte de Crews-Dezurn. A pesar de la tensa previa, que incluyó incidentes en el pesaje y dudas sobre la condición física de la retadora por molestias en rodilla y tobillo, la pelea se desarrolló bajo el control total de la campeona.
Tras diez asaltos de acción unilateral, los tres jueces coincidieron en sus apreciaciones con tarjetas idénticas de 100-90. La amplitud del resultado refleja una contienda en la que Shields no cedió ni un solo episodio, castigando rítmicamente tanto el cuerpo como el rostro de una valiente Crews-Dezurn que, a pesar de su resistencia, nunca pudo descifrar la estrategia de la autodenominada GWOAT (Greatest Woman Of ALL Time) .
Con esta victoria, Claressa Shields mejora su récord invicto a 18-0, consolidando su posición como la cara del boxeo femenino y asegurando su reinado en la máxima categoría. Al finalizar el pleito, ambas peleadoras dejaron de lado la rivalidad y se fundieron en un abrazo, cerrando un ciclo que comenzó en las filas amateurs y que hoy posiciona a Shields en la cúspide del deporte mundial.








